
La semana pasada comenzamos con este Queriendo ser madre tan especial, si te despistate te dejo La Historia de Mar (I) para que cojas el hilo, verás como no puedes soltarlo.
Si recordáis, tras conseguir ver cumplido su sueño sin a penas darse cuenta, todo se volvió del revés en un instante, el mundo y dos corazones se pararon en un segundo y Mar incluso se sintió extraña en su propia vida.
No fue nada fácil para ella asimilar lo que estaba ocurriendo y justo es lo que nos cuenta en esta segunda parte; cómo fue capaz de salir de ese vacío, esa impotencia, esa tristeza en la que una se sume cuando se sufre una perdida de este tipo…pero no iba a ser tan fácil!
Me encuentro totalmente perdida. Siempre he controlado mis ciclos menstruales a la perfección (parece ser que simplemente por el afán de aprender porque de poco me ha servido jejej), conozco mi cuerpo y sus reacciones perfectamente (son tantos años con este temita…). Pues este mes que tengo cuatro pedazos de óvulos esperando espermatozoide que los conquisten, no ha aparecido el dichoso moco cervical.
Siempre he sido de nariz delicada, me molestan algunos olores aunque sean de la esencia más cara o del más rico majar, hasta la cabeza me duele con algunos…¡con deciros que nunca he usado perfume porque imagino que me agobiaría a mi misma!, como mucho colonia infantil. Por eso cuando nació Un niño muy feliz lo tenía claro, nada de perfume para bebés, ni para nosotros tampoco, ni para nadie con el que tuviéramos la confianza de decírselo…ayyyy me imaginaba esa naricilla agobiada por esos olores tan fuertes!