Queriendo ser madre. La historia de Mar II

La historia de Mar
Queriendo ser madre. La historia de Mar (II)

La semana pasada comenzamos con este Queriendo ser madre tan especial, si te despistate te dejo La Historia de Mar (I) para que cojas el hilo, verás como no puedes soltarlo.

Si recordáis, tras conseguir ver cumplido su sueño sin a penas darse cuenta, todo se volvió del revés en un instante, el mundo y dos corazones se pararon en un segundo y Mar incluso se sintió extraña en su propia vida.

No fue nada fácil para ella asimilar lo que estaba ocurriendo y justo es lo que nos cuenta en esta segunda parte; cómo fue capaz de salir de ese vacío, esa impotencia, esa tristeza en la que una se sume cuando se sufre una perdida de este tipo…pero no iba a ser tan fácil!

La Historia de Mar (II)

Desde aquel día me hundí, y entré en una especie de pozo de tristeza, ira, recelo, y muchos sentimientos negativos. Sólo lloraba y me preguntaba el por qué me había pasado. Además, tenía en la mente la palabra “malformado”; y pensaba que mi bebé tendría algo malo. No me mostraron la pantalla al hacerme la ecografía cuando fui al hospital, así que siempre me quedé con la duda presente.

En la revisión del legrado (por privado), el ginecólogo fue mucho más amable y me explicó que malformado es solo porque no se forma adecuadamente por algún error en la división celular y no porque tuviese malformaciones, cosa muy distinta, aunque mi duda seguiría latente en mi interior.

Todo estaba ok y podía volver a buscar. Pero yo no era la misma, tenía tal… diría casi depresión… y odiaba a las embarazadas, incluso no podía ver a los niños (me da vergüenza reconocer esta parte, esos sentimientos, pero es que me sentía así y por muy duro que parezca tenía que aceptarme a mí misma e intentar entender esas emociones para poder seguir adelante).

Empecé a tener pesadillas muy duras, con mucha sangre, bebés con graves malformaciones, muerte de seres queridos… y sufría mucha angustia. Las terribles pesadillas no me dejaban dormir y durante el día se me repetían las imágenes en forma de flashes. Una tortura. Mi familia y mi marido estaban desesperados, no sabían cómo ayudarme.

Como ya he dicho, pase muchos meses malísimos y me obsesioné con que había algo físico en mí que no estaba bien, motivo por el que no llegaba el embarazo. Buscaba enfermedades por internet, personas con historias parecidas, me aficioné a un foro de chicas que habían sufrido también un aborto e incluso llegué a establecer un feeling importante con una chica de Ecuador (de aquí en adelante me referiré a ella como “E”), que hoy puedo decir que es una gran amiga a pesar de no conocernos en persona. Hablamos constantemente por whatsapp y es mi gran apoyo en el tema de la fertilidad, aunque ya lo es para todo lo demás también. Todas las chicas del foro se iban quedando embarazadas, excepto “E” y yo. No entendía nada, ¿por qué nos pasaba esto?

Visité muchos y variados ginecólogos y nadie me veía nada, me repetían que si había quedado una vez me quedaría de nuevo y todo lo justificaban por mi estado psicológico. Yo, fiel a mi estado de “excesiva preocupación”, cuestionaba todo lo que decían los médicos y acababa malinterpretando sus palabras.

Además, ya sabéis cómo es esto, me encontré con todo tipo de ginecólogos/as, lo que a veces no ayuda mucho a salir con las ideas claras. Desde el que prácticamente se ríe de ti, pasando por el que hace y dice lo que tú quieras que haga y diga, hasta el que realmente sabe del tema y te habla clarito, por supuesto, me quedé con el último.

Las pesadillas eran cada vez más frecuentes y un día de Marzo no lo soporté más y decidí pedir ayuda a una colega. Sabía lo que me pasaba y cómo debía salir pero me era imposible avanzar por mí misma. La terapia me ayudó mucho, el apoyo de mi marido, mi madre, mi hermano, mi mejor amiga de la infancia y mi nueva y fiel amiga “E”. Y debo añadir a mis amados perros, porque me han ayudado y han sido parte de la terapia gracias al cariño incondicional que me han dado siempre y a los largos paseos.

Todo contribuyó a que poco a poco fuese mejorando, cada vez me costaba menos ver o estar con mujeres embarazadas, dejé de tenerles envidia y empecé a disfrutar de nuevo de la compañía de los niños.

En Junio del 2014 empezamos con las pruebas de fertilidad, ya que me encontraba fuerte psicológicamente y hacía casi un año desde que comenzamos la búsqueda de nuevo. Mis analíticas hormonales estaban bien, mis últimas ecografías eran normales, aun así me la repitió y todo normal. El seminograma de mi marido fue toda una sorpresa; diagnóstico de Oligospermia, poquísima cantidad de espermatozoides, el resto normal. Acudimos al urólogo y le mandó una ecografía testicular para descartar cualquier causa tipo varicocele o hidrocele. Todo salió normal; causa desconocida. El urólogo le dijo que podía ser algo temporal o bien permanente y que el anterior embarazo fuese cuestión de suerte.

No había medicinas ni pastillas que pudiese tomar. En caso que fuese permanente la solución era hacer ICSI. Nos recomendó esperar a que pasase el verano y repetir la prueba en septiembre. Pasamos el verano como pudimos, la noticia fue un shock. ¿Me quedo embarazada de forma natural y ahora de pronto necesitamos ICSI? No entendíamos nada.

Había amigos que nos decían que era estrés y que todo el año que habíamos pasado (además fue un año muy malo en otros ámbitos también, mucho estrés laboral, y dificultades familiares) nos había hecho mella y que teníamos que relajarnos. Los médicos tampoco entendían muy bien lo que nos pasaba y nadie nos daba una posible causa para poder solucionarlo, directamente nos mandaban a tratamiento, a lo que nos resignábamos un poco porque ya habíamos tenido un embarazo natural aunque no terminase bien, por desgracia.

Yo, que antes de saber los resultados me encontraba animada y con esperanza, di una pequeña recaída. Sentía pena de mí misma y cuando veía una embarazada me daban ganas de llorar, de nuevo. Tenía que asimilar la nueva noticia, mis esperanzas de concebir de forma natural habían desaparecido y pensar que había tenido un embarazo por casi un milagro y perderlo… Una mala jugada del universo…

…continuará

¿Qué os ha parecido esta segunda parte de La Historia de Mar!? es increíble como a veces pareciera que todo se vuelve en nuestra contra, vamos salvando obstáculos y van apareciendo otros a cual más complicado de solucionar. Pero lo que en realidad es increíble es la capacidad que tenemos de ir adaptándonos a las adversidades y a ponerlo todo de nuestra parte para ir saliendo a flote con tal de conseguir cumplir un sueño. Ainsssss qué ocurrirá en la tercera entrega!? No sé vosotros pero yo estoy deseando leerla…

Venga anímate a contarme tu historia!!!  todos los días abro el buzón con la esperanza de encontrarla. Os espero en  mamarreir@gmail.com, en el formulario a pie de página o a través de un mensaje privado en Facebook…no tienes excusa!!

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16 comentarios en “Queriendo ser madre. La historia de Mar II

  1. Pues como la anterior vez, con ganas de seguier leyendo jejeje
    Aparte, pues muy triste la verdad, pues yo, aunque mi caso no es igual pero se lo frustrante que es ver pasar el tiempo y que tu positivo no llegue, año tras año, aunque si coincidimos en una cosa, que tambien necestito ISIC por problemas tambien de mi chico de poca cantidad y mala calidad. Somos unas luchadoras natas y hasta que no consigamos nuestro sueño no pararemos.
    Saludos y como siempre gracias por compartir este gran blog :*

    • Muchas gracias a ti por pasar por aquí y contarnos un pedacito de tu historia…por lo que cuentas muy similar también a la mía.
      Mañana un capítulo más ?

  2. En esta segunda entrega he llorado. Que mal tuvo que pasarlo Mar y su familia con todo lo que estaba pasando.
    La verdad es que un aborto, sea en el momento que sea, duele muchísimo. Aún siento el aborto que tuvo mi madre cuando yo tenía 12 años. Aún lo recuerdo como si fuera ayer y ella, todavía no se ha recuperado del todo, solo con decirte que pasó el día de su cumpleaños y desde entonces no lo celebra nunca ese día. Si no, unos días más tarde. Ese día para ella es momento de ir de luto y acordarse del bebé que no pudo venir a este mundo.
    Y cuando vas reponiéndote que te den esa noticia tampoco debió ayudar demasiado.
    Saludos y a esperar la tercera entrega.

  3. Parece mentira como puede afectar psicológicamente un aborto a una mujer. Lo peor es que no puedes ir por la calle diciendo, oye que me siento mal porque me ha pasado esto, y si lo cuentas tampoco se entiende que un aborto en las primeras semanas de embarazo afecte tanto.
    Creo que despues de una experiencia así, deberían ofrecer un apoyo psicológico porque cuesta mucho superarlo.
    Un besote.

  4. Sigo atenta a la tercera entrega, pero en este segunda me has hecho estremecer pensando en la angustia y la impotencia que causa no saber el motivo de la malformación, y esa depresión por no quedar en estado nuevamente.
    Ains qué nos traerás en la tercera? Buenas noticias, espero.
    Un abrazo

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