Queriendo ser madre.La Historia de Mar (VII)

La historia de Mar
Queriendo ser madre.La Historia de Mar (VII)

Hola, qué tal lleváis el verano?, supongo que la mayoría estaréis de vacaciones, ya os imagino en la playita leyendo vuestro libro totalmente relajadas…ainssss qué ganas de verme a mí misma igual.

Pues puede ser un momento ideal para leer el Queriendo ser madre de esta semana, se trata del penúltimo capítulo de La Historia de Mar y llegados a este punto no os lo querréis perder, ¡¿verdad!?

Abajo del todo os dejo los enlaces al resto de capítulos por si queréis recordarla o empezarla si acabáis de llegar 😉

La Historia de Mar (VII)

La infertilidad trajo a mi vida muchas cosas positivas, como: el proyecto de convertirme en escritora, el descubrimiento de una técnica alucinante (Psych-K), una nueva amiga maravillosa que aunque no la haya abrazado nunca, me ha dado más cariño y apoyo que muchas personas a las que puedo tocar cada día, el descubrimiento del yoga y beneficios del deporte (posiblemente si el tratamiento no hubiese ido mal, no hubiese tomado la decisión de ir al gimnasio), conocerme a mí misma mejor y a X, unirnos más, hacernos más fuertes, cambiar muchas de mis ideas y pensamientos, descubrir muchos blogs (como este) y las personas tan maravillosas que están tras ellos (Carol, sabes que te considero amiga y que te aprecio mucho) y un largo etc.

Pero también, como es de imaginar, me ha mostrado la cara más amarga; he descubierto algunos aspectos de personas a las que consideraba amigas y ya no lo son tanto, otras se han quedado por el camino, familiares que me han decepcionado… He chocado con una realidad que no ha sido del todo de mi agrado, y no me refiero solo al aspecto de la infertilidad, eso ya sabemos todas que no es agradable para nada y que es muy doloroso. Me refiero a que te das cuenta de quién sí está y quién no. Algunas personas te pueden sorprender para bien pero por desgracia, es lo menos probable. En momentos así, solo se queda la gente que de verdad te quiere. Y en mi caso, me he quedado bastante sola en lo que se refiere a amigas, sinceramente. Pero me da igual, es más, me alegro, porque solo quiero que estén las que me quieren. Aunque he de admitir que todo esto he tenido que superarlo y aceptarlo.

Después de saber que mi querida compañera de dolor (como a veces nos llamábamos), mi amiga “E”, había conseguido lo que ambas soñábamos me hizo sentir más sola aún porque pensaba que ya no podría compartir con nadie que me entendiera tan bien, todos mis sentimientos. Sabéis que en el tema de la infertilidad, aunque tengas a una amiga, a tu madre o a quien sea para desahogarte, solo puede comprenderte a la perfección, aquella que ha pasado por lo mismo que tú y en mi caso, era ella. Ahora, embarazada, la sentía un poco más lejos… Ya no compartíamos ese “dolor”. Sé que es injusto o cruel pero así lo sentí e incluso se lo hice saber. Ella, evidentemente, se rió cariñosamente de mí por pensar que me abandonaría o que ya no me entendería. Siguió apoyándome y queriéndome y eso la hace aún más grande porque en ese momento fui egoísta.

Afortunadamente, esos sentimientos desaparecieron rápido y pude contagiarme de su alegría, vivir con ella desde la distancia la emoción del sueño conseguido (ay amiga, cuánto te quiero y cómo desearía tenerte cerquita).

Para alejar esa mala energía que a veces afloraba en mi interior, hice un ritual en noviembre por mi cumpleaños. Concretamente, escribí en un folio todos los sentimientos y pensamientos que quería eliminar de mi vida y los quemé en la chimenea de mi casa. Fui a la habitación en la que estábamos trabajando y me despedí de ella, dije algo así como: “Si quieres venir, bienvenido serás pero ya no te espero. Se acabó”. Algo así… no recuerdo bien. Tardé unos días en sentirme totalmente renovada pero lo logré.

Unos días más tarde, X y yo pasamos un sábado en la sierra y cuando volvíamos a casa pasamos casualmente por la zona dónde muchos meses antes enterramos una planta como símbolo de duelo y despedida del bebé que perdimos (hicimos este duelo como ejercicio de despedida cuando iba a terapia. Hacía bastante tiempo atrás, años. Nunca volvimos). Ni siquiera planeamos pasar por allí, surgió, fue algo casual. Paramos porque yo así lo quise. No encontramos la planta (normal) pero recordaba la zona y dije interiormente unas palabras. Fue algo así: “Cariño, mamá no te olvida. Algún día, tal vez pronto, volverás a mí. Lo sé. Ten paciencia cariño. Estarás conmigo de nuevo.”

Algo así… Ya veis. A la habitación le dije adiós y que no esperaría pero en aquel lugar no pude hacerlo. Tuve que mandar una energía positiva… Es muy difícil de explicar…

Por lo demás, todo siguió su curso. El deporte, la dieta, mis relatos… Por cierto, mis primeras publicaciones fueron en noviembre, un bálsamo de alegría. Lo estaba consiguiendo… Ahora empezaba a centrarme en ello y soñaba imaginándome como escritora, quizás en la presentación de mi novela… Qué ilusión…

En ese mismo mes, ambos nos hicimos un tatuaje que llevábamos muchos meses planeando. Fuimos en verano a coger cita y por fin ese mes grabaríamos en nuestra piel un símbolo de fuerza que cada uno elegimos a nuestro gusto para que cada vez que nos viniéramos abajo, pudiésemos mirarlo y llenarnos de fuerza.

Un día, a finales de ese mes también (noviembre resultó ser muy completito), cuando me desperté por la mañana manché un poco y me puse mi compresa pensando que me había bajado la regla, tal como tenía que suceder. Tengo que decir que mis ciclos estaban algo caprichosos, no sabía muy bien si iba a ser ese mes de 28 días, 26, 31… después del tratamiento y con los cambios de alimentación y ejercicio estaba ligeramente descontrolada. Pero, aproximadamente, manché en el momento que tenía que bajarme, así que compresa y palante’. Así estuve casi dos días, cambiándome la compresa limpia y esperando que decidiera bajar definitivamente.

Una semana más tarde (desde la primera mancha), comencé a preocuparme. ¿Si pensé en embarazo? Pues sí, pero pensaba más en algún desajuste porque encima de todo estaba resfriada y con una tos impresionante, de las que no te dejan dormir.

…continuará

Supongo que es un hecho común a la infertilidad el sentirse sola, incomprendida, decepcionada, diferente…Mar se sintió así y yo también en muchas ocasiones. Por el camino pierdes tantas cosas…entre ellas, personas que creías a tu lado y que te das cuenta, que a la hora de la verdad, no lo están. Aunque también es cierto, que ganas muchas otras, amigas que han estado ahí siempre y que no le hemos dado el lugar que merecen, más unión con tu pareja si cabe…

De igual forma hay cosas, experiencias que crees olvidadas y un día te das cuenta de que no has pasado página y además que por mucho que lo intentes, es imposible olvidar…¡¡ainssss qué difícil es todo!!

Este capítulo se queda en un momento interesantísimo…que pasará!?

Las que habéis pasado por una experiencia similar a la Historia de Mar ¿¡os habéis sentido solas en algún momento!? ¿alguna persona cercana os ha sorprendido con su actitud!?

Os dejo los capítulos anteriores de la Historia de Mar en los siguientes enlaces, os animo a que los leáis, es una historia increíble y muy motivadora.

Además… a ver como lo digo ejem, dejo el último capítulo para la vuelta de vacaciones, bueno no es para tanto, así me esperáis con más ganas ;).

Y como siempre os animo a que me sigáis enviando vuestras historias, lo podéis hacer a mamarreir@gmail.com, a través de Facebook o en el formulario de contacto que tengo abajo del todo…¡las espero!

 

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5 comentarios en “Queriendo ser madre.La Historia de Mar (VII)

  1. Aixxx, me he leído este y el anterior del tirón. Y es que momentos así te hacen ver la clase de persona que eres. Mar, sinceramente, eres una persona fuerte, capaz, valiente y leyéndote… desprendes magia por los cuatro costados.
    Yo no pasé por algo así. Aunque eso que dices que solo la persona que ha pasado por lo mismo te comprende, sí lo he vivido con otro tipo de tema personal y estoy totalmente de acuerdo, solo el que lo ha vivido, sabe cómo puedes llegar a sentirte.

    Saludos

    • Qué palabras tan bonitas… Soy una persona normal y corriente que ha intentado luchar por su sueño y vencer las dificultades. Aun así muchas gracias por tus palabras. Un abrazo!

  2. Han aparecido en mi camino gente maravillosa y las que quedan por llegar. Es duro despedirse del pasado pero hay que hacerlo si queremos avanzar felices hacia el futuro. Gracias por leer mi historia. Saludos!

  3. Ay! que nos dejas con la intriga.
    Supongo que tiene que ser muy difícil pasar por todo esto, dejar a tanta gente atrás porque no vale la pena, pero lo que si es seguro que las personas que se habrá ido encontrando durante todo este camino si que merecerán la pena.
    esperando el próximo capítulo. Besos

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