Queriendo ser madre. La Historia de Mar (V)

La Historia de Mar (V)
Queriendo ser madre. La Historia de Mar (V)

Volvemos a Queriendo ser madre con la quinta entrega de La Historia de Mar.

Ella seguía persiguiendo su sueño, dándolo todo por conseguirlo. En esta ocasión puso toda su fe en esa oportunidad que le dieron en la clínica, en esas vitaminas….todo parecía favorable.

Pero a veces, las cosas no salen como esperamos y todo da un giro inesperado…

Antes de continuar os recomiendo que leáis los capítulos anteriores: primero, segundo, tercero y cuarto.

Y os dejo con Mar y lo que hoy nos tiene que contar:

La Historia de Mar (V)

Pues el día de la consulta médica, el Dr. nos informa de que ha valorado la evolución de los seminogramas y todo está estupendo. Los espermatozoides parecían estar más estables, controlados y por supuesto le recomendó seguir tomando las vitaminas, cosa que ya estaba haciendo como es de esperar.

Me realizó una ecografía; 15 folículos en total y útero y endometrio bien, así que perfecto. Tenía que esperar que me llegase la regla y empezar a tomar la pastilla anticonceptiva, avisar a la clínica y entonces me dirían los pasos a seguir. El tratamiento estaba muy cerca. ¿Sería el camino definitivo, el que nos llevase a la meta? Ays… eso esperábamos…

Antes de continuar, os explico que en este momento es mayo de 2016, un año más tarde, ya que en aquella fecha no tuve la fuerza de continuar escribiendo.

Hay algo que no os he contado y creo que es fundamental que lo haga porque para mí fue muy importante en todo el proceso. Fue mi bálsamo, mi escape y mi otra terapia. Y es que a lo largo de todo este tiempo utilicé la escritura como terapia en muchas ocasiones. Desde muy pequeña me ha gustado mucho escribir y tengo cuadernos guardados con las historias que escribía cuando tenía entre 13 y 16 años. Qué recuerdos… Luego dejé de escribir y me centré en los estudios y en superar la etapa de la adolescencia jeje.

Desde que comenzamos el camino de la infertilidad, volví a retomar esta afición junto a la de la lectura e incluso llegué a pensar en la posibilidad de escribir un libro algún día… Al poco tiempo encontré por casualidad un curso online de escritura creativa y desde entonces no he parado de escribir y hacer cosas. He publicado en revistas, con una de ellas colaboro asíduamente, estoy trabajando en mi primera novela y además he colaborado con un relato en una antología muy especial, ya que se trata de un proyecto solidario para la Fundación Ana Bella (se dedica a ayudar a mujer maltratadas). He abierto mi propia web, la cual os animo que visitéis, dónde publico relatos, novelas cortas, etc… así que ya veis en qué ha derivado mi afición. Si no llega a ser por la infertilidad, creo que nunca me lo hubiese planteado.

Respecto al tratamiento de fertilidad, os cuento que el transcurso no fue tan bueno como esperábamos. Mis ovarios no respondieron demasiado bien y aunque dieron óvulos de muy buena calidad, sólo pudieron extraer 5 (pocos teniendo en cuenta que solía tener entre 12 y 15 sin estimular). ¿Qué estaba pasando? Según el médico, mis ovarios no querían trabajar…

Me lo tomé fatal y estuve preocupadísima. Toda la energía positiva y las buenas vibraciones se fueron perdiendo. Seguía ilusionada y con algo de esperanza pero cambió mi perspectiva… El día de la transferencia nos comunicaron que a pesar de tener óvulos y espermatozoides de buena calidad, al unirlos, parecía que no se desarrollaban del todo bien. Se multiplicaban las células demasiado rápido y eso no era muy bueno… De todas formas me pondrían los dos mejores, uno se quedaba en observación y dos habían sido descartados. Vaya chasco…

Os diré directamente que el resultado fue negativo. La betaespera, desesperante. Yo estaba enfadada conmigo misma por los resultados obtenidos con mis ovarios y no entendía qué había pasado al unir óvulo y espermatozoide… Tenía tal follón de ideas en mi cabeza… Incluso justifiqué mi aborto con la rápida división celular que nos había descrito el Dr. No sé, quizás al ir tan rápido, falla algo y por eso el aborto… Ya no sabía dónde hallar las respuestas…

Cuando me llamaron para darme el resultado del tratamiento, yo ya sabía que era negativo. Además esa misma mañana comencé a manchar. La verdad es que lo tenía tan asimilado que apenas me dolió. Sí, lloré, lo pasé mal, pero mucho menos de lo esperado.

Será que ya estaba inmunizada al dolor o yo que sé… La verdad es que perdí toda esperanza. Cuando fuimos a hablar con el médico para que nos diera su valoración del tratamiento su respuesta fue: “No entendemos vuestro caso. Todo aparenta estar bien, los óvulos y espermatozoides eran buenos pero al unirlos no se han dividido bien. En laboratorio, los biólogos tampoco me dan una explicación razonable. Podemos intentarlo de nuevo y confiar que haya sido algo puntual. Quizás el próximo vaya mejor, que es en lo que creo por vuestra edad. Confío en que mejore. En caso de que no sea así, la solución sería muy muy complicada porque sería un problema de mucha profundidad con poca probabilidad de solución. Pero no pensemos en ello, pensemos en que ha sido “puntual.”

Vaya… Ahora tampoco hay explicación médica. ¿A qué me agarro? Al menos tenía la esperanza del tratamiento, la fe en la ciencia… Podría intentarlo tantas veces como pudiera o quisiera pero con esa valoración, ya me diréis qué esperanza podíamos tener.

Lo más positivo del tratamiento fue que me sirvió para darme el último empujón a buscar la felicidad dentro de mí. Había pasado tanta ansiedad durante el tratamiento que no quería continuar así. Vivir de esa manera… no era vivir. No podía más. Estaba cansadísima y mi marido también, aunque él muchas veces callaba y siempre me decía que haríamos lo que yo quisiera. Elegí parar y sabía que él lo agradecería. No iba a hacerme más tratamientos por el privado por el momento. No podríamos soportarlo. Esperaría a que llegase nuestro turno en la lista de la seguridad social.

Pasamos un verano excelente. Creo que de los mejores en cuanto a vacaciones, viajes, escapadas, diversión, etc… Lo necesitábamos. Y yo me concentré en olvidarme de todo. Sabía que no lo conseguiría en dos días pero me di tiempo y pensé que tenía que hacerlo por mí y por X. Encontrar de nuevo la felicidad.

…continuará

Llega un momento en que tu mente no aguanta más, los sentimientos contradictorios se apoderan de tí…y necesitas una válvula de escape. Mar lo encontró en la escritura…¡lo hace maravilla! si no la habéis leído lo recomiendo, y yo lo encontré en viajar.

¿¡No dicen que cuando te olvidas de algo es cuando ocurre!? oye…quién sabe!!

Sigo esperando vuestras historias para Queriendo ser madre estoy pensando en hacer algo bonito y luego os arrepentiréis de que vuestra historia no esté incluida. Ya sabéis que no tiene porqué ser sobre infertilidad, puede ser cualquier relato que tenga que ver con la maternidad. Y me lo podéis enviar a mamarreir@gmail.com, por mensaje privado en Facebook o a través de formulario que hay a pié de página…os espero!!

3 comentarios en “Queriendo ser madre. La Historia de Mar (V)”

  1. Esta historia nos tiene enganchadísimas!!! jajajaja
    Hay que ser una persona tenaz y fuerte para pasar por todo este proceso. Felicidades a Mar por ser de esa manera. Y felicidades por seguir escribiendo. Yo también pasé por un momento duro hace unos años y también escribo, aunque más para mi. jejejeje. Me ayuda mucho. Ahora estoy escribiendo mi primera novela y espero que pueda ver la luz algún día.
    Saludos

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