Queriendo ser madre. Capítulo 31: Una betaespera diferente.

En esta ocasión decidí no quedarme en casa durante la betaespera, bueno en casa de mi madre ya que vivíamos allí por la reforma,  sino que seguí trabajando, al menos así mantenía la mente ocupada y me ahorraba dar explicaciones. Intentaba estar siempre entretenida, en el trabajo era más fácil y cuando no, la obra de casa, íbamos de acá para allá eligiendo materiales, muebles…quería hacer todo lo contrario a la betaespera anterior en la que estuve de baja y prácticamente no me moví del sofá, con la esperanza de que el resultado también fuera diferente.

Pero por muy distante que quise vivir en esta ocasión todo el proceso,  cuando fui consciente de que de nuevo tenía dos embriones dentro de mi cuerpo, empezaron los sentimientos encontrados; por un lado no quería ni pensar en ello, aunque era difícil cuando me pasaba el día poniéndome progesterona y bebiendo acuarius, pero por otro lado…pues no podía dejar de ver un rayito de luz, de esperanza, ¿y si todo salía bien esta vez? ¿sería justo para nosotros, después de todo lo pasado, que recordáramos la búsqueda de nuestro bebé de forma tan fría y triste?…me liberé en cierta forma de esa coraza que me protegía esos primeros días y poniéndole al asunto toda la racionalidad y objetividad posible de mi parte…me deje ilusionar, con todas las consecuencias; en el caso de ser feliz, sería yo la que lo fuera y en caso de caer de nuevo, sería yo la que sufriría…así es que era cosa mía el entendérmelas con mi mente.

A partir de ese momento, mi mente y yo no nos entendimos demasiado, pasó justo lo que estaba evitando, la cordura me abandonó y se apoderaron de mi una serie de supersticiones y compulsiones que hacía que yo misma, como si en momentos de lucidez saliera de mi cuerpo y me observara desde fuera, no me reconociera…dejé de ser yo; sabéis que soy exagerada por naturaleza, pero no os miento si os digo que incluso llegué al punto de aprenderme oraciones que repetía una y otra vez por las noches hasta que me dormía, cuando realmente ¡nunca había rezado!, me hice de un montón de amuletos que besaba y tenía entre mis manos continuamente, repetía compulsivamente diferentes actos…Comencé a registrarme en foros de internet buscando síntomas e información que me ayudara a saber lo que estaba pasando ahí dentro…¡malditos síntomas que nunca aparecieron!…qué rabia…¡¡¡¡yo no soy así, tan insegura!!!! y me odiaba por ello…

Una noche, antes de irme a la cama, como siempre fui al baño y como siempre, analizaba la blancura del papel higiénico al milímetro, pero esa noche…esa noche, el papel no estaba blanco…¡estaba manchando!…¡no podía ser! ¿todo se había ido al traste!!!? ¿ya?¿sin llegar a la beta?. Sin parar de llorar fui a decírselo a UPMF, que lejos de tranquilizarme no dejaba de hacer preguntas -“¿en qué día de la beta estamos?, ¡pero si aun no te toca la regla! nervioso y asustado, no podía creer lo que estaba pasando. Por un momento, hasta me alegré de que hubiera podido acabar todo esa noche, así, sin esperar a más, sin llegar a hacernos ilusiones, sin esperar a que hubiera un embarazo para luego perderlo, sin dejar tantos planes en el camino… ¿¡¡Os podéis imaginar la noche que pasamos!!!??

A la mañana siguiente…qué curioso, ¡lo que es la mente! me levante como si nada, dispuesta a ir al trabajo, ¿cómo podría explicar el hecho de que ni siquiera mirara si seguía manchado? de verdad, no estaba bien, no estuve bien en ningún momento a lo largo de este tratamiento. Cuando mi madre me vio, no tardó en darse cuenta de que algo pasaba y no había terminado de contarle, cuando ella misma me estaba casi desnudando y obligándome a meterme en la cama. En ese mismo momento, todo cayó de nuevo sobre mí y me asusté mucho; empecé a pensar en lo que podía estar pasando o lo que es peor, lo que ya habría pasado. Inmediatamente llamé a la clínica y la Dra. T. me pidió que estuviera tranquila, había poco que pudiéramos hacer, solo esperar a la beta para obtener unos valores indicativos de lo que había pasado. Yo desesperada no hacía más que hacerle preguntas y le recordaba una y otra vez mis antecedentes; ¿quizás lo estoy perdiendo?¿quizás es solo uno y el otro lo puedo mantener aumentando la dosis de progesterona? ¿y no puede ser sangrado de implantación?…y ella no dejaba de decir que era imposible saber, solo hacía 10 días de la transferencia, que estuviera tranquila…pero ¿cómo? ¿cómo iba a estar tranquila si estaba reviviendo sentimientos tan tristes? ¿cómo iba a estar tranquila con lo ya vivido a mis espaldas?

Llamé a UPMF para que de vuelta del trabajo me trajera un test de embarazo, se suponía que a muchas mujeres les daba positivo antes de la primera falta, y esperé a hacérmelo al día siguiente, con la primera orina de la mañana…el resultado, como era de esperar, fue negativo. La verdad, no me dolió mucho, llevaba días pidiendo no se a que Dios, a mi padre y a todo lo que la desesperación y el miedo me llevaba a agarrarme, que de tener que pasar de nuevo por un aborto,  prefería no llegar a quedarme embarazada…y así lo tomé, como un favor que desde alguna parte se me hacía. Y esperé tranquilamente el día de la beta.

…continuará

Capítulo 30

 

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51 comentarios en “Queriendo ser madre. Capítulo 31: Una betaespera diferente.

  1. Te leí el otro día, pero con mi móvil no puedo comentar porque tardo un siglo. Ufff, que duro… estos tratamientos pasan factura, no me extraña que no estubieses bien, menos mal que estaba tu madre ahí para cuidarte, bss y a esperar el siguiente capitulo

  2. Qué época más dura te tocó vivir, debió ser angustioso. Esas supersticiones y manías que tuviste, las conozco, cuando he pasado por momentos duros he hecho tantas “tonterías” de ese tipo que algunas se han quedado para siempre…
    En espera estoy de los próximos capítulos
    Besote

  3. Ufff que agobio me transmite, seguramente eso es lo que pasaste, agobio, ilusión, tristeza…todo junto como una bola en el estomago que no se puede deshacer. A veces la mente es más fuerte de lo que esperamos y conseguimos encontrar siempre una vía de escape. Con cuantas ganas de leer más me quedado jejeje.
    Besotes guapa

    • Pues fue una mezcla de miedo, pasotismo de protección, incertidumbre, ilusión…Eso es o que yo he dicho siempre que la mente a veces nos proteje, si no el dolor sería insoportable…

      Besossssssss

  4. Si te digo la verdad, creo que ante situaciones como la que has descrito hoy, si me hubiera tocado vivirlas a mí, yo habría renunciado a tener bichilla y demás churumbeles. Es durísimo todo eso, todas esas emociones y esa frustración y ese malestar que hace que no te reconozcas ni a ti misma. Todas las mujeres que como tú, luchen tanto por ser madres pese a las dificultades biológicas, creo que se merecen alcanzar la maternidad más que ninguna otra.

    • Conocéis mi historia mejor que nadie, ojalá me hubiérais acompañado por entonces…Claro vosotras jugáis con ventaja, sabéis el final!!!

      Besossssssssss

    • Menos mal que me dio por eso, que al fin y al cabo no le hacía mal a nadie…bueno yo si estaba ya un pelín tocailla.

      Besossssssssss

  5. Ufff madre mía!!! Te leo y es imposible contener alguna que otra lagrimilla. Me acuerdo tanto de mí misma y te entiendo tan bien….. Sabes? Yo despues de la perdida que tuve cada mes al ver la regla sentí tristeza porque no tenía un positivo pero tambien me sentía aliviada porque no tenía que pteocuparme por si vendria bien o no o si sería otra pérdida…también me volví medio loca buscando por internet información y casos similares. En fin, que te entiendo perfectamente y se lo duro que es y lo difícil que se hace continuar con la lucha porque la ilusión comienza a desaparecer y el miedo y la incertidumbre se apoderan de ti….. Al menos sabemos que tuviste tu final feliz, eres una luchadora nata y muy fuerteee. Lo que está clarísimo es que todo tiene su recompenza y ademas bien merecida. Yo aún caminando en esta lucha que compartimos. Un abrazo gigante

    • Ayyyyy Mar, lo siento y más aun si estás luchando por este motivo!!! qué duro es, verdad!!?? Jo, es verdad que pena,que pena que la primera vez no vaya bien y se pierda esa ilusión, sería tan bonito recordarlo así!!!

      Noooooo Yo no soy nada, soy una mujer normal que luchó por lo que quería…igual que tú, igual que todas!!!! Muchos besos y espero que tu lucha de como fruto batallas ganadas.

  6. Jo, qué mal lo debiste pasar… pero es que claro, con la experiencia anterior debías estar mucho más insegura y con más miedo si cabe…
    Yo ya estoy deseando que llegue la parte buena, no me gusta verte tan triste… (aunque sea en el pasado)
    Besos!!

    • Y tanto!!! eso es lo que me aterraba, pasar de nuevo por lo mismo, sabes??? creo que nos precipitamos y no dejamos tiempo suficiente a mi duelo, la herida aun estaba abierta…Pero si solo me ves tristes los jueves!!! y solo aquíiiiiiiiiii.Ya queda nada para la parte buena, ya verás ya…

      Besossssssssss

  7. Qué angustioso camino habéis recorrido, a cada paso una piedra, ¡pobre! ¿Y de qué era el sangrado esta vez? Espero que los momentos felices los cuentes después con esta intensidad. Qué ganas de que llegue la parte buena. Un besazo

    • Es verdad, pero sabes que??? q ahora me río de esas piedras que tantas veces me hicieron tropezar. El sangrado ya os contaré en el próximo capítulo. Ya no queda mucho para lo bueno y prometo contarlo con todo lujo de detalles y emociones. Os lo debo. Besoooooosssssss

    • Totalmente diferentes, dependiendo de cada momento, de antecedentes pasados, de el tiempo…aunque una betaespera siempre es angustiosa.

  8. Jo desde luego, lo que puede afectar al coco una cosa así, ¿verdad? Es que si es la ilusión de tu vida y tienes tanta incertidumbre, pues normal, se hacen locuras y se pierde un punto de cordura incluso… Qué ganas de seguir leyendo, qué intriga!!

  9. Es angustioso, momentos horribles, nunca llegué a manchar con ninguna de las dos, pero es cierto que siempre te queda la duda de si irá todo bien, o seguirá bien… Lo de buscar “ayuda” celestial o en supersticiones, lo hacemos todas, llega un momento que la mente, como bien has definido, es como un enemigo al que no hacemos caso. En fin… Espero el siguiente capítulo.
    Con episodios así, es genial que después hayas sido UMMF, porque eso es la maternidad, y más cuando es tan deseada, pura felicidad!

    • Esa etapa me gustaría borrarla de mi vida, fue horrible, aunque supongo que necesaria para llegar a la meta. Además lo pase muy porque dejé de ser yo y soy muy exigente con mis actos y emociones. De ahí mi apodo, me cansé de sufrir…

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