Queriendo ser madre. La Historia de Mamá en el sXXI(IV)

Queriendo ser madre. La Historia de Mamá en el sXXIY de nuevo en Queriendo ser madre, nos acompaña Mamá en el SigloXXI, en esta ocasión para terminar de contarnos su increíble historia…¡cómo la he disfrutado! Empezó con dificultades, un aborto es lo más triste que le puede ocurrir a una mujer que desea ser madre con todas sus fuerzas, pero el destino supo premiarle con un embarazo casi milagro que aunque no fue fácil, acabó en el bonito desenlace que nos cuenta a continuación.

Queriendo ser madre. La Historia de Mamá en el sXXI

Tres días después la matrona de turno me volvió a llamar al móvil toda agobiada porque acababa de ver mi historial y no le cabía en la cabeza cómo aún no me habían dado la baja, cuando tenía riesgo claro de parto prematuro. Le dije, sólo por joder, que llevaba dos meses informando a todas las que me atendían que andaba con mil millones de contracciones, que a veces tenía que pararme y respirar para superarlas, que conducía todos los días casi 30 kilómetros para ir a trabajar y que nadie le había dado la más mínima importancia. Esa misma mañana la propia matrona me gestionó la baja y me recomendó descansar cuanto pudiera (y mi otra hija me dejara). Todo esto a finales de julio, cuando me quedaban 10 días para irme de vacaciones… Manda huevos.

El resto del embarazo fue más tranquilo. No quise pensar en nada malo y nada malo sucedió (¡aunque estuve a punto de dar a luz en agosto!). El 11 de septiembre (dos semanas antes de salir de cuentas) me levanté temprano para ir al baño y vi un poco de sangre en las braguitas. Pensé que sería el tapón mucoso, pero como ese mismo día tenía que ir a recoger la baja al centro de salud, decidí pasar a ver a la matrona para que me echara un vistazo. La matrona no estaba. No venía los jueves, me dijeron. Pues nada. Se lo comentaré al de cabecera… Mi simpático doctor, viendo que estaba de 38 semanas, me recomendó hacer una visita a urgencias, sólo por si acaso. Ufff, que pereza. Dos horas allí sólo para que me digan que es el tapón mucoso… No quería ir, pero mi marido me convenció y efectivamente: me examinaron los bajos, me dijeron que era el tapón mucoso, que estaba superverde, que aquello iba para un par de días o hasta para una semana y, como aún no me habían hecho ningún monitor, me enchufaron un buen rato el chistófano para ver como iba la cosa. “Uy parece que tenemos alguna contraccioncilla”, dijo el enfermero que se acercó a ver mi gráfica. Y yo que llevaba con contracciones tres meses sonreí un poco y me adelanté a su siguiente comentario. “sí, pero no son regulares, no estoy de parto”. “Claro, claro”.

Me dieron el alta a la una de la tarde y como era pronto acompañé al futuro papi al trabajo a recoger unos papeles, tomamos un café, nos fuimos a casa, avisamos a los abuelos para que estuvieran alerta ya que el nacimiento era  inminente “cuestión de días”, dije yo y nos fuimos a comer. Lasaña para más señas. Mientras mi marido iba a por la Mayor a la guarde, a eso de las tres y media, las “contraccioncillas” de mi colega del hospital se convirtieron en CONTRACCIONES. Del carajo.

Mi hija me vio en el salón resoplando a todo resoplar y, con cara de susto, me preguntó qué me pasaba. No se me ocurrió decirle otra cosa que me dolía la tripa. Hay que ver cómo funciona el cerebro en estos casos… Como no quería asustarla, la dejé con papá y me subí al dormitorio, móvil en mano para controlar la frecuencia de las contracciones. Eran cada 6-7 minutos, pero no eran regulares, así que pensé que iba para largo (mi anterior parto duró 36 horas, sabía cuan largo podía ser). A las siete de la tarde, comenzaron a ser cada dos minutos, cada minuto incluso y, tras llamar a los abuelos nos fuimos pitando para el hospital.

Me van a mandar de vuelta a casa, como esta mañana, ya verás, le iba diciendo a maridín entre gemido y gemido en el coche. Pero si no habían pasado ni 6 horas desde que en urgencias me habían dicho que estaba muy verde… Todos los alrededores del hospital estaban en obras y los aparcamientos hasta la bandera. Tan mal vimos la cosa y tan apurada iba yo, que el padre de la criatura me soltó en urgencias y él se fue a ver dónde podía aparcar el trasto.  Los de urgencias me miraron y por primera vez en mi vida los vi moverse a gran velocidad: “Déjame el DNI, no te preocupes. ¡Fulanita! Corre, llama al ascensor y acompaña ahora mismo a esta señora a paritorio ¡Pero corre ya!”. Y yo casi sin aliento, subiendo en el ascensor mientras Fulanita me pregunta si venía sola: No, mi marido está aparcando el coche. “Uy, pues la lleva clara. Si no se da prisa me parece que se lo pierde”.

La matrona que me recibió puso cara de susto al verme, me hizo a pasar a un cuartito, me pidió que me quitar la ropa y tras un ligero vistazo a mis partes bajas constató que ya estaba casi dilatada del todo y movilizó a todo el personal. El compañero llegó corriendo. Me vio ya tumbada mientras dos enfermeras se esforzaban por cogerme una vía y sacarme sangre todo a la vez y la matrona gritaba a no se quien que preparara el paritorio. “Voy a romperte la bolsa”, me dijo “¿Tienes ganas de empujar?”, le dije que sí, ya lo estaba haciendo, y ella me ordenó que soplase, que teníamos que pasar a paritorio. Casi no le dio tiempo ni de vestirse. Mi compañero sonreía, con sorpresa. Di tres empujones y de pronto le oigo decir: “¡Tulga ya está aquí!”. Yo pienso: ¿tan pronto? Si a penas me ha dolido… Y me ponen a mi bebé en cima, toda chiquitita y llorona. Mi pequeña, mi niñita. A penas habían pasado 25 minutos desde entré en Urgencias. Tan rápido fue todo que se rompió la clavícula izquierda al nacer. Pero en seguida cogió el pecho y yo estaba prácticamente como nueva al darnos de alta dos días después.

Aún nos quedaban casi dos meses de pruebas y análisis, de visitas al hospital (4 en sus primeros 15 días de vida), de repetir la prueba del talón, del corazón en un puño… pero a mediados de noviembre nos confirmaron que Tulga estaba bien. Que no había problema. Mi pequeño bebé milagro.

La semana que viene cumple su primer año. Y yo no me lo creo. La miro todos los días y doy gracias por su salud y su fortaleza y por haberme regalado uno de los momentos más bonitos de mi vida.

Ufff, creo que me extendido mucho, pero quería contaros también el parto, que para mi fue espectacular. Lo dicho. Haz con ello lo que quieras. Publícalo por fascículos o solo la parte que consideres mejor. Muchas gracias por abrirnos el blog para contar estas cosas. Creo que es la primera vez que lo pongo todo por escrito!!!!!

FIN

¡Qué me emociona a mí un parto! y más aun cuando es el culmen de una historia como la que nos ha contado durante estas semanas Mamá en el sXXI, ¿¡y aun estás preocupada por haberte extendido mucho!? Por lo que a mí respecta solo puedo agradecerte que hayas confiado en mí permitiéndome compartir tu historia con todos estos amigos. GRACIAS.

Y a vosotros, los que estáis detrás de esta pantalla, ¡¿qué os ha parecido este Queriendo ser madre!? os animáis y me enviáis las vuestras!? lo podéis hacer a mamarreir@gmail.com o en el formulario de contacto al pide de página…te espero!!! (más info aquí)

 

 

27 comentarios en “Queriendo ser madre. La Historia de Mamá en el sXXI(IV)”

  1. Quería daros las gracias a todas por vuestros comentarios (sé que, sobre todo en las dos primeras partes, me quedó alguno sin responder y pido disculpas por ello!). Todas y cada una de vuestras palabras me han llegado al alma y me han permitido reconciliarme un poco conmigo misma. Gracias también a Carol, una Mamá Muy Feliz, por este espacio precioso que nos cede para contar nuestras historias, compartir nuestras experiencias y apoyarnos unas a otras. Ha sido la primera vez que he contado la historia de Tulga de cabo a rabo y lo mejor de todo es que puedo decir que tiene un estupendo final feliz ¡Un besico para todas!

    • Muchas gracias a tí!!! seguro que muchas chicas se han visto identificadas con tu historia y les has ayudado a superar sus miedos.

      Un beso enorme!!!

  2. Ayyyy me encanta la historia, es alentadora.
    Mis partos fueron muy rápidos los dos pero el segundo fue de record, el día antes había ido al médico porque aúnno estaba ni de ocho meses, y no me vio nada raro así que cuando la la mañana siguiente mepecé a encontrarme mal(las contracciones vinieron después) fuimos a urgencias sin decir nada a nadie, pensando que sería cualquier otra cosa porque había cenado fuerte y era dolor de esómago, pero de camino, ayyyyy, como fue cambiando la cosa.
    Un besito y preciosa historia.

      • Jajaja. Sí, el parto fue ideal, pero ya pasé lo mío con la Mayor, así que me tocaba uno bueno. El primero duró casi 36 horas y me comí el pack completo: enema, epidural, oxitocina a chorro en el goteo, monitorización atada a la cama, episotomía de 7 puntos y ventosa!!!! Con la segunda no estaba dispuesta a pasar por lo mismo y por eso quería quedarme en casa todo lo posible…, Si espero 20 minutos más nace directamente en nuestro dormitorio, porque nunca pensé que pudiera ir taaaaaan rápido y de forma tan simple y (casi) indolora.

  3. ¡¡Qué rapidez!! Me alegro que el parto fuera tan bueno, después de todo lo que pasaste y que la peque estuviera bien. Hay veces que cuando te dicen que estás muy verde y que va para largo, lo mejor es hacerte a la idea de que puedes parir en las próximas horas, jeje.
    Besote.

  4. Aixxx, un final perfecto para todo esto. Me alegro taaaanto. Hasta una lagrimilla ha corrido por mi mejilla, de la emción!!!!
    Primero, parece ser que nadie tiene ni idea, porque eso de estar verde… es que nos lo dicen a todas y luego a correr. Yo también corrí, aunque a mi me dijeron que estaba verde un viernes y me puse de parto el domingo. Pero me decían que esa niña llegaba sin problemas a la semana 40.

    Y segundo, lo de la baja es que es de risa. Después de todo lo pasado, después de todas las pruebas, un sin fin de personas y todo lo anterior, te llaman casi al último momento para decirte que tienes que tener la baja. En fin…

    Saludos

      • Gracias por tus palabras, guapa!!! Lo de la baja aún no me lo creo y que conste que yo nunca la pedí, simplemente me limité a contarle a las matronas y al médico de cabecera mi situación por si ellos lo consideraban digno de atención… Y no. Pasaron de todo, casi hasta al final. Además, con los problemas que me dio luego en el curro coger la baja entonces, si lo sé les digo que me espero 10 días más ya si eso y me voy de vacaciones!!!!

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