Queriendo ser madre: La Historia de Giovanna (I)

Ya sabéis que hace un par de semanas publiqué el último capítulo de Queriendo ser madre, os he dejado descansar de tanta emoción estos días, pero como os dije, esto no acababa ya que sois muchas, me gustaría que fuérais más, las que os habéis animado a compartir vuestra historia con todos nosotros.

Queriendo ser madre. La historia de GiovannaHoy empezamos la nueva etapa de Queriendo ser madre con La Historia de Giovanna, quizá por su nombre no la conozcáis, pero ¿¡y si os digo Misión: Mamá Ninja!!?? ahora sí, ¡¿verdad!!?. Así se describe a si misma “…en pocas palabras: economía de formación, recursos humanos como profesión, la cocina por pasión, esposa, madre y un sin fin de proyectos en continuo desarrollo.” a lo que yo añado, para conocerla un poquito mejor y como antesala de su historia, que para ella no fue fácil cumplir su sueño, cuántos recuerdos me han traido esas palabras tan similares a las que yo escuché en su día, dando por hecho que nunca lo lograríamos…pero tras mucho luchar se convirtió en mamá de una preciosa nena que ahora tiene dos añitos y justo hace dos meses, fue premiada por tanto sufrimiento con un pequeño milagro. Pasaros por su blog en el que nos va contando el día a día de su maternidad, también la podéis encontrar en facebook y twitter.

Y sin más os dejo con ella:

 “Ni sé como empezar, parece tan lejano…pues bueno como todo hay que empezar la historia por el principio.

En 2009 me casé, ya desde antes habíamos planeado tener familia, aunque sin resultados la verdad no pensamos tampoco más allá, ese mismo año, me sometí a una serie de pruebas, en mi país natal México, sorprendidos decían que tal vez había un error en los resultados, pero tampoco hicimos mucho caso, un poco por el tiempo y la premura decidimos empezar como Dios manda el proceso en Bélgica y ver que era lo que tenía, otra vez estudios y más estudios, entre un par de muecas pues los “estudios mexicanos” seguramente estaban mal, las bromas hacia mi procedencia eran bastante comunes…no por parte del médico pero si por muchos otros, por lo menos al inicio.

Para sorpresa de todos, no había error, tenía un problema así severo, raro en mi edad (28 años), y la única solución era FIV (fecundación in vitro) pues (según las palabras del mismo médico) ni rezando a todos los Santos quedaría embarazada, y ya con tratamiento las posibilidades no eran demasiadas, es más, eran prácticamente nulas.

Encontrarse con esta realidad así a temprana edad, darse cuenta que la medicina de primer mundo no tiene las comodidades del tercero, sentirse como vaca perdida en una organización de salud donde efectivamente son muy buenos en la materia (en este caso reproducción asistida) pero que tu individualidad no vale nada, realmente te hace sentir desprotegida, llena de incertidumbre y sobre todo sola, en los pasillos fríos del hospital.

De ahí nacen muchos miedos, cuestiones hacia una misma….en ocasiones pensaba que si eso significaría que era menos mujer o mi propósito como mujer simplemente no existía, que lo mejor era dejar libre a mi marido y no privarlo de la familia con la que había soñado, etc., se que parecen pensamientos estúpidos pero entras en una psicosis fenomenal, o por lo menos en mi caso, y eso que todavía no empezaba lo bueno.

El tratamiento es muy pesado, te llenas de estrés, el cuerpo así como lo conocías, tu cuerpo, pierde el control, altibajos emocionales, hormonales, etc…sin hablar del tratamiento en si mismo. Afortunadamente en cada paso mi marido me acompañó, hasta lo dejaban entrar a cirugía, creo que esto era la manera en que el doctor mostraba su afecto “déjenlo pasar por si necesitamos hablar con ella, el traduce” jajajaja hablo francés, no era para tanto….y bueno ni hablar del apoyo emocional que el me brindó, que digo emocional, apoyo incondicional!

Para no hacer el cuento más largo fue hasta mediados de 2012 que quedé embarazada, no lo podía creer, era mi penúltimo intento FIV y casi las esperanzas en el suelo, parecía ya una dinámica normal o estilo de vida hacer el tratamiento casi cada 2 ó 3 meses….el fin de eso, todo eso, finalmente había terminado.

Los primeros tres meses fueron un martirio, tenía tanto miedo de perderlo, y como no tenía ningún síntoma y sobre todo no sientes aun al bebé, me estresaba enormemente. Tenía sueños del tipo, no es tu bebé y me lo quitaban, o que lo perdía, o que me lo robaban, o que moría, etc….lo que hace la mente! Entre el trabajo y las cosas por hacer me fui tranquilizando y haciéndome a la idea de que finalmente estaba embarazada, estábamos en planes de construcción así que teníamos mucho por hacer y que pensar. Los espacios en los que tendría sus primeras experiencias no eran lo que hubiera querido, pero de cualquier manera todo sería perfecto.

El embarazo fue pasando poco a poco, mi vientre y mi cuerpo empezó a cambiar rápidamente, creo que por tanta hormona, me llenaba de felicidad ir a ver al bebé, y como fue un embarazo muy seguido y protegido, por decirlo de alguna manera, los ultrasonidos eran bastante regulares, hasta dos veces por mes, una suerte para mi.

En la parte laboral no fue nada color de rosa, no fue tan bien aceptado así que también hubo que lidiar con eso…pero es otra historia, larga y aburrida.

En el inter, me dio diabetes gestacional, eso tampoco lo tomé muy bien, solía pensar que todos los achaques eran algún tipo de Karma o castigo divino por algo que había hecho y no me acordaba. Poco a poco fui encontrando la paz, mucho apoyo de mis hermosas amigas, de mi esposo…y finalmente pude disfrutar el embarazo. Solía poner mucha música clásica, ver en internet como iba cambiando el bebé semana a semana, le hablaba, en fin la felicidad empezaba a abrirse camino…cuando comencé el yoga, fue el desahogo total, finalmente el embarazo no fue tan fácil en cuanto a pequeños problemillas que iba presentando a lo largo, pero lo disfruté a mi manera.

A las 27 semanas más o menos tuve que cambiar de médico por uno más cerca, pues había algunas complicaciones y fue la recomendación, la ventaja es que puedes ir con quien quieras, así que me basaba en currículo para escoger…terminé con “la mejor” del hospital, era bastante fría pero en estos casos no quieres un amigo, sino un profesional….su equipo genial, no tengo ni una sola queja.

Fui también a las clases de “kine” donde te preparan para el parto y te explican la manera de funcionamiento del hospital, las primeras bastante light, hasta que llegamos a la clase “control de estrés y parto” ¡Ay! El horror, no se si la tipa estaba drogada o qué, salí espantada, más que estresada, casi llorando y de paso enojada, para sorpresa de mi esposo, la supuesta clase de anti-estrés y parto, en breve, se concentró en: La epidural si la quieres dependerá de la disponibilidad del anestesista, es por eso que hay que controlar las contracciones desde el inicio, etc., etc., (ya desde ahí no estaba tan cómoda), pero después continuó la disque kine…..las contracciones comienzan, duelen, duelen, duelen, y cuando crees que ya llegaste al límite, van a doler aún más y no van a parar y van a empeorar….este mantra durante 1 hora. Esto fue aproximadamente 2 semanas antes del parto. De por si aquí tu no escoges que quieres, primero es natural, y en caso de problema cesárea, me gustaría poder decidir sobre mi cuerpo de vez en cuando…Desde el principio quise una cesárea, no quiero entrar en esa discusión, simplemente después de tanto sufrimiento físico y las complicaciones que puede presentar un parto natural, creía que era lo mejor, aún lo creo….

Por la diabetes el parto debía de ser inducido a las 38 semanas, según yo, casi madre y sobre todo inexperta, pensaba que la inducción haría del proceso más rápido, me sentía de alguna manera un poco más segura gracias al yoga y bueno, tenía que llegar el día y finalmente ya me había hecho a la idea de que el proceso no sería color de rosa, pero que lo haríamos como unas guerreras!…”

…continuará

¿Qué os ha parecido la historia de Giovanna!? Emotiva, verdad!? dejadle un comentario y no os perdáis el desenlace la semana que viene.


¿Te animas a contarnos tu historia?, no lo dudes, enviámela a mamarreir@gmail.com y déjanos emocionarnos contigo. En Cuéntame tu historia para Queriendo ser madre tienes toda la información…¡te espero!

31 comentarios en “Queriendo ser madre: La Historia de Giovanna (I)”

  1. ¡No sabía que habías tenido tantos problemas! Tiene que ser durísimo que te digan eso y someterte a varios tratamientos. Menos mal que al final todo mereció la pena. Un abrazooo!!

    • Muchas gracias! El haberme podido convertir en madre ha sido lo mejor que me ha pasado. Estoy contenta y sobre todo dejé de estar enojada con el mundo para ahora sonreírle y verlo atreves de los ojos de mis hijos. Gracias por tu comentario.

  2. Muchas gracias Sonia! Hemos tenido altos y bajos pero al final un desenlace feliz…paciencia eso es todo, lo puedo decir más fácilmente ahora pero al ver sus caritas se que ha valido la pena todo.

  3. Que valiente Gio, gracias por compartir y esperamos pronto la segunda parte. Es muy cierto que hay muchas mujeres para las que no es o fue fácil tener hijos pero saber de las experiencias de otras te levanta el animo, por lo menos a mi me pasó así. Ya te contare de mis tres cerclages. Felicidades por tu linda familia!

    • Gracias Yesenia! No sabía del número de mujeres que compartimos estos problemas para llegar a ser madres, es impresionante como el número aumenta y aumenta…Pero hay esperanza, no es un camino fácil, aunque hay mujeres que a la primera terminan con el tratamiento pero como sea, hay muchas historias con finales felices como la mía, como Mamá ríe, y las que se van sumando…
      Muchas gracias 😉 si quieres participar, con muchísimo gusto, sino un café seguro pendiente 😉 Besos

  4. Cuando no tenemos problemas para quedarnos embarazadas, no nos damos cuenta de la lucha que puede llegar a ser para otras personas.
    Después de tener mi primer hijo, me tocó un caso de cerca y se lo mal que se pasa, y los miedos de esos primeros meses, aunque en eso yo si que tengo experiencia.
    Deseando leer el desenlace. Besos

    • Creo que después de todo lo más difícil es la impotencia, y claro que s un camino difícil, pero ahora viéndolo en retrospectiva, valió la pena cada minuto de tratamiento. Gracias!

  5. Lo que para algunos parece tan fácil… para otros es tan complicado, una lucha total. Y si, esos primeros meses son angustiosos, hasta cuando por fin logras sentir al bebé. Qué bien que lo hayas conseguido, ya tienes tu tesoro, tu recompensa. Gracias por contar tu historia.

    Un abrazo!! y por cierto, a mí me encanta el yoga también.

    • Muchas gracias! el haber descubierto el yoga de esa manera me encantó, me ayudó mucho y aun sin continuarlo como curso recurro a algunos ejercicios…espero poder retomarlo pronto, mis minutos zen 🙂 Saludos!!!

  6. A veces pensamos que es tan fácil ser madres y luego nos encontramos con la tremenda realidad. Creo que estos relatos pueden ayudar y mucho a mujeres que están en la misma situación y piensan que es imposible.
    Un abrazo enorme.

    • Muchas gracias! Creo que somos unas guerreras por naturaleza, con o sin tratamiento el ser madres es algo único, no siempre es color de rosa pero vale la pena todo por llegar a serlo. Abrazo de regreso 😉

  7. Llamadme perra y vaga (que lo soy) pero es que no alcanzo a imaginarme la dureza de estos tratamientos, la paciencia que hay que tener y me desanima tanto que si me hubiera tocado a mí pasar por ellos antes de mi maternidad, creo que no hubiera parido nunca.

    • Una nunca se imagina el calvario hasta estar en el ojo del huracán….Aun así el proceso es lento y al menos en mi caso lo fui adoptando como un estilo de vida. Pero la verdad es que me gusta hablar de eso en pasado mientras abrazo a mis hijos 😉

  8. Me encanta que hayas sabido darle a continuidad a esta sección! Creo que contando vuestras historias podéis ayudar a mucha gente que se encuentre en una situación similar a la que vosotras habéis vivido 😉

    ¿Pero nos vas a dejar siempre con las ganas de leer una historia completa del tirón? jeje

    • Fue gracias a Mamá rie que me animé a hablar de mi historia, me di cuenta de que hay muchas mujeres que pasan por esto, luchas en silencio que merecen ser contadas por si ayudan a alguna familia en la misma situación, como bien dices.

    • No se que fue peor si el tratamiento en si, o esos tres meses! la verdad es que mi marido tuvo un temple de acero!!! y claro al final una bebé preciosa. Besos también 🙂

  9. Una historia preciosa. Me alegro mucho de que lo hayais conseguido. Seguro que muy dificil, yo tambien he pasado por procesos mentales parecidos y tambien pense en no privar a mi marido de tener una familia, a pesar de que yo no tenia nada diagnosticado, pero bueno….el sufrimiento es poderoso. Me alegro mucho de que ahora seais felices
    Un beso!

    • Muchas gracias! efectivamente la cabeza es poderosa, me costó mucho trabajo dejar de estar tan enojada, pero ahora lo veo de una manera diferente, no sabemos lo que nos depara la vida ni las sorpresas que esta te pude dar. Espero que tu también te encuentres contenta!

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