No voy a entrar en el eterno debate de si vacunas sí o vacunas no, no, porque creo que no debería ser un debate, podría pensar eso de que cada padre haga lo que quiera y cada decisión es repetable, aunque la opción que eligen algunos padres de poner en riesgo la salud de sus hijos y por extensión la de los demás, no sé yo si es muy respetable.
Pero lo que os decía, no voy a entrar en esa disyuntiva, simplemente os voy a contar algo que ocurrió el otro día y que al leer un artículo en el Huffingtonpost sobre las vacunas, ha hecho que me planteara escribir este post.

Hoy vengo a hablaros de un tema muy serio, porque sin duda la solidaridad lo es y cuando se trata de niños mucho más. Se acercan las Navidades y aunque supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que no solo hay que ser solidarios con los demás en estas fechas, no me negaréis que son días muy propicios para pintar una sonrisa y llenar de ilusión la carita de un niño.