Ya sabéis que uno de los regalos estrella de estas Navidades ha sido una bicicleta para UNMF, el regalito se ha hecho de rogar, y no solo por cuestiones obvias de seguridad y capacidad de mi tesoro, sino porque ese siempre ha aspirado a ser un regalo especial y tenía que llegar en su momento justo para ser disfrutado por ambos protagonistas.
Hace años, desde que comparto la vida con UPMF siempre ha estado ligado a una bicicleta, es un deporte que siempre le ha gustado, que practica habitualmente y que cuida al detalle, no es que sea ciclista profesional, pero tampoco es que se limite a pasear en bici…no sé si me entendéis!?

Qué ganas tenía de volver a la sección más entrañable del blog, a mi
A una semana de acabar las Navidades, además del salón repleto de juguetes, tenemos la despensa llena de sobras de alimentos que, no sé vosotros, pero yo en mi vida normal no suelo consumir. Me entra el agobio y la pena…ya sabéis «vamos a comernos esto que es una pena que se ponga malo y tirarlo» y no es cuestión de celebrar una Nochebuena en cada cena, ni que nos atice un colicazo por intentar ingerirlo todo cual pavo antes de que caduque.
