Cómo cortar el pelo a un niño sin llorar…ni él ni los demás

Cómo cortar el pelo a un niño sin llorar...ni él ni los demásUno de los trances más duros por los que pasamos los padres es el momento corte de pelo de nuestro niño. Me atrevería a decir “padres de niños”, porque no es lo mismo cortar el pelo a un bebé niña, que si ves que os vais a quedar en el soponcio, se lo dejas largo y listo, que pelar a un niño mínimo cada dos o tres meses. Y luego hay niños y niños, este niño mío, como todo en esta vida no nos lo iba a poner fácil. Con mi rubio hay que prepararse para todo, tomar conciencia (y a veces hasta terapia no nos hubiera venido mal jejeje) y cortarle el pelo no iba a ser menos. De todas formas yo siempre he pensado que es cuestión de dejar pasar el tiempo, como si se tratara de un proceso evolutivo y veréis cómo cortar el pelo a un niño sin derramar una lágrima es cada vez más probable.

Como todo proceso evolutivo empecemos por el principio…

Un niño muy feliz ha sido uno de esos bebés que nacen calvos calvos, con el añadido de que nació tan rubio, que la poca pelusilla que tenía pasaba desapercibida junto con las cejas y las pestañas. ¡Vamos, parecía que me lo habían prestado!. Incluso cuando una conocida me preguntó que a quién se parecía el niño tan rubio, le contesté que era el que estaba pendiente de adoptar de Rusia y se lo tragó…ella había oído tiros… jejejej. Pues claro, con semejante cualidad, el pelo tardó una eternidad en hacerse notable y mucho más en juntar una cantidad merecedora de un buen corte.

Pasados unos meses decidimos llevar a cabo su primer corte de pelo, más que nada por el calor de cara al verano. Días antes, conociendo como una madre conoce a su bebé, no hacía más que pensar “este niño no se deja cortar el pelo”. Perecía que estuviera vaticinando el fatídico desenlace.

Fue el valiente papá el que, ni corto ni perezoso, cogió la máquina y se lanzó a la aventura. La estampa era la siguiente; la tarea fue ejecutada en el patio, por aquello de ensuciar menos, todos en pelota picá, para no llenar la ropa de pelos, yo sentada en una silla de patio, si, de esas de plástico, con el culo pelao…¡os podéis imaginar ese contacto culo-silla en verano!. Y mi rubio melenas encima de mí a la teta y con el portátil orientado de forma que pudiera ver los dibujos. Pues con todo y eso ¡el berrinche no nos lo quitó nadie!. No se por qué, pero algo me decía que pelar a mi tesoro no iba a ser tarea fácil en el futuro!!.

La segunda vez, justo antes de irnos de vacaciones de verano, decidimos, o mejor dicho nos resignamos a que teníamos que volver a pelarlo. De nuevo la misma estampa, pero en esta ocasión en el salón, por supuesto con las persianas que dan a la calle bajadas, a ver si con los otros dibujos de DVD se entretenía más. Uffffffff el berrinche fue monumental! Además, UNMF tiene la peculiaridad de que cuando llora se queda traspuesto y se empieza a poner morado. A medio pelar, llorando como un descosío, todos sudando como pollos del sofocón, yo metiendo prisa a UPMF, este que ya ni controlaba la máquina. Total que al final quedó que parecía que lo habíamos pelao a bocaos!

En dos ocasiones lo llevé a la peluquería, pero nada, ¡¿cortar el pelo al niño a máquina con los antecedentes que tiene!? ¡estaría yo loca! ¡ni pensarlo!-decía la peluquera que solo se atrevió a dar el primer tijeretazo. Eso empeoró la cabellera aun más…¡otro trasquilón a la colección! y por mucho que la animé a seguir me dijo que si yo arriesgaba las orejas de mi hijo era cosa mía…pero ella no se la jugaba.

Uffff qué hacía? La situación se me estaba yendo de las manos, no me resignaba a tener un niño con pelo largo (y cuando digo pelo largo, viendo el percal, era pelo largo). Así que, aquí doña echápa`lante se puso manos a la obra, tijera en mano y peine en boca, que no en oreja como los profesionales por la psicosis que tengo con semejante órgano, y me lancé a “así cortaba, así así…” y lo mejor de todo es que no quedó tan mal ¡JA!, al menos a mi modo de ver, que no para los demás jajajaj.

Un día, aprovechando que me acompañó a la peluquería, le pregunté “¿quieres que te corte C. el pelo a ti también como a mamá?” ¡y dijo que sí!. Pues desde entonces, me atrevería a decir que hasta disfruta cortándose el pelo. Sí cuando digo que en esto, como en casi todo, cada niño tiene su ritmo

El caso es que creo que he encontrado la posible explicación a este infierno. Entre corte y corte, en casa le repaso las patillas y la nuca, pues la última vez que lo hice se ve que le hice daño y hasta un pequeño corte. ¿Sabéis que creo que es? Que la máquina que tenemos en casa, la que usa papá desde…desde que tenía pelo jajajajaj, allá por la adolescencia, igual da tirones. Es una buena máquina, pero creo que ha llegado la hora de jubilarla.

He estado mirando modelos de máquinas cortapelo, porque además el día 27 es el cumple de UPMF y sería un buen regalo. Sin duda me voy a quedar con esta Depiladora corporal masculina Panasonic. Ya pensando no solo en el poco pelo de papá, sino sobre todo que para las patillas y la nuca de mi rubio tiene que ser comodísima.

No obstante, yo sigo pensando que este es un proceso de maduración, cortar el pelo a un niño de 1 año es más complicado que pelar a uno de 2 y más que a uno de 3…la cuestión es que el niño entienda lo que está pasando. De todas formas igual facilita el asusto estos consejos:

Cómo cortar el pelo a un niño sin llorar

  • Cuéntale lo que vas a hacer, que no le pille a traición; enséñale la máquina, las tijeras…
  • El ruido de la máquina es lo que los espanta, enséñaselo unos días antes como un juego.
  • Inventa historias de niños que se cortan el pelo o muéstrale como se lo han cortado sus amiguitos.
  • Simula que él corta el pelo a sus muñecos.
  • Ya sabéis, podéis ponerle dibujitos, darle un libro…
  • Que te acompañe a la peluquería y vea como te lo cortas tú, esto es lo que a mí me funcionó.
  • Presta atención en que no le haces daño, como creo que me pasaba a mí con la máquina.
  • El pelo mejor mojado.
  • Empieza por los mechones de arriba, ve bajando e igualando, cuidado con las patillas, protege la oreja con tus dedos y deja el cuello para el final.
  • Báñalo enseguida para quitar los pelos que le picarán.
  • Sécalo muy bien con una toalla para que no coja frío.
  • Si no ha llorado, elogia lo valiente que ha sido.
  • Ármate de valor para la próxima jejejejej.

Cortar el pelo a un niño pequeño es toda una aventura. ¿Habéis tenido problemas con vuestros peques? ¿Cómo lo lleváis? ¿Cómo lo solucionáis?

12 comentarios en “Cómo cortar el pelo a un niño sin llorar…ni él ni los demás

  1. Ayyy, que me he sentido reflejada en lo de la silla de plástico, el culo pegado, los trasquilones, el niño en la teta…
    Nosotros hemos pasado con esto del pelo… Ningún peluquero del pueblo quería pelarlo hasta que hará cosa de seis meses lo llevé con los primos y como ellos no lloraban pues el mío tampoco.
    El chico se lo hemos cortado solo un par de veces pero ni una lágrima…
    Tu eres una valiente, yo con una máquina no loca!!!

    • Uffff sudores me dan solo de acordarme. Nena si ahora en la peluquería es una maravillaaaaaaaaaaa. Desde luego estos niños…mira que nos lo hacen pasar mal y luego de buenas a primeras les da igual!!!!

      Jajajajaj hija estoy más que acostumbrada a pasar la máquina al calvo de la familia jejejje

  2. Ay cómo te entiendo!! Que mi casa parecía la matanza de Texas cada vez que había que cortarle el pelo al niño… aún a día de hoy no soporta la máquina, a él hay que cortarle el pelo con tijera, y aún así…

    • Qué nenes, eh!!?? Pues nada, a tijera que están más guapos. Mi madre no me deja pasarle la máquina, dice que le quito to el lustre al chiquillo jajajaja

  3. Mis hijos son fashion víctims de los cortes de pelo jejeje. La peluquería les encanta. Tanto que cuando llevaba al mayor y el mediano se enteraba lloraba sin parar hasta que el peluquero tenía que hacer como que se lo cortaba.
    Yo solo me he metido a peluquera en contadas ocasiones. De muy bebé cuando parecían Chiquito de la Calzada y les cortaba las greñas y luego al mediano que le pase la máquina al 1 un verano y el pobre parecía una bola de billar jejeje.

    • Ostiiiiiiiiiiiiiiii no me digas!!!??? jajajajaj. Ayyy esas greñillas de cuando son bebés y esas cabezas pelonas depués jejejeje

  4. ¡¡¡Hola!!! Jajaja, el mío montó pollos en todas las peluquerías de la zona y también en casa.
    Un día lo convencimos para comprar juntos la cortapelos y nos dejó que lo pelásemos, pero yo quería que fuera a la pelu, aiinnnns. Cuando pasó algo de tiempo aceptó, y a día de hoy sigue yendo al mismo peluquero. Bueno, ahora tiene melena pero se ha cansado y en verano se lo va a cortar y dice que va a ir donde siempre, jejeje.
    Besos.

    • Me encanta tu chico, ya desde pequeño transmitiendo que es especial. Y me encanta que no se pierdan esas rutinas y esa confianza con la gente.

  5. Recuerdo cuando Diego era muy chiquitito, las primeras veces que le pasamos la máquina que no le gustó nada de nada.
    Hoy en día le llevamos a la pelu una vez al mes más o meno y aunque le cuesta ir, entiende que debemos hacerlo.

    • Bueno, al menos es moderado; ni montaba un pollo antes, ni le entusiasma ahora. Mi rubio es de extremos, ahora le da igual 8 que 80, si hay que ir se va.

  6. Justo ayer contaba yo que me siento muy envalentonada para esto de ser yo misma la que le corte el pelo a mi churumbelito, pese a mis pésimos antecedentes, que no consigo ni siquiera peinar a la niña por las mañanas…Como de momento es bastante pelón ¡espero poder tardar mucho tiempo aún en hacerlo. Pero estaba convencida de poder ahorrar en peluquerías con él.

    • Pues seguro que si te das maña, lo logras. Mujer no es lo mismo hacer una coleta que meter la máquina, dónde va a parar!??? jejejej

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