Cuando una es mamá de un niño de 5 años, le falta blog…bueno y también memoria para inmortalizar todos esos momentos, situaciones, conversaciones…con lo que nos sorprende cada día.
Siento como que me falta vida para disfrutar de él. Qué pena que todo pase tan rápido y a la vez que satisfacción de verle crecer feliz.
Permitidme que una vez más use el blog como cajón de los recuerdos. La verdad es que cuando empecé a hacer posts de este tipo solo era un bebé y ni me imaginaba lo importantes que iban a ser y lo que me iba a emocionar con ellos pasado el tiempo…¡qué me gusta recordar estas cositas!
Dicen los expertos que a un bebé recién nacido hay que proporcionarle un espacio acogedor y agradable que le transmita seguridad y conford. Y que este espacio se irá adaptando conforme el niño vaya creciendo. Este fue mi primer error como madre primeriza y asustada. Yo no sabía que el espacio más acogedor y seguro para un recien nacido es su madre. Y desde que me dió el subidón del síndrome del nido comencé a preparar la habitación de Un niño muy feliz como si de ello dependiera su supervivencia. ¡Qué equivocada estaba!
Ya sabéis que vivimos en una sociedad que generalmente considera a los niños ciudadanos de segunda y no merecedores de todo nuestro respeto, por lo que a diario somos testigos de multitud de situaciones como la que comento. Pero, hoy me voy a referir solo una; obligar a los niños a dar besos.