Tenemos que ser conscientes de que cada niño es diferente, que cada uno lleva su ritmo que es esencial respetar para su correcto desarrollo y aprendizaje. Un aprendizaje sin prisas basado en el juego libre, en la naturaleza, en experimentar… Una crianza respetuosa, con amor y empatía. Por eso cuando conocí El Acebuche, el proyecto me entusiasmó y no podía dejar de hablaros de él.
La prioridad es potenciar su imaginación y el desarrollo de las propias capacidades del niño, que insisto, no tienen porqué ser las mismas que las de sus compañeros.
Ojalá UNMF hubiera podido ir a uno de estos espacios en los que entienden que la separacion de la madre a los 3 años o antes es duro para ambos. Se les entiende y ayuda a superarlo con una atención personalizada.
Os cuento que engloba el proyecto El Acebuche
Una semana más contamos con 
Qué ganas tenía de volver con 
