Queriendo ser madre. La Historia de M.

Queriendo ser madre. La Historia de M.Hoy para Queriendo ser madre, nos deja su historia M. Ella ha captado perfectamente lo que pretendo con vuestras historias, por qué os las pido y por qué quiero publicarlas, ella dice “… la realidad es que todas las madres somos muy especiales, y también nuestras historias”. La suya, la de M., es una historia muy similar a la de muchas mujeres que sufren SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos) y que sin muchas explicaciones, se empeñan en cortarles las alas antes siquiera de alzar el vuelo para conseguir su sueño, pero M. sentía que lo iba a conseguir e hizo todo lo posible por lograr lo que más deseaba. Seguro que muchas de vosotras os sentís muy indentificadas con ella, espero que como M. luchéis por vuestra maternidad por encima de todo y lo consigáis.

Os dejo con esta historia…

Queriendo ser madre. La Historia de M.

Quizás mi historia desilusione a alguna que espere algo tan especial y emocionante como Mama Ríe… Aunque la realidad es que todas las madres somos muy especiales, y también nuestras historias.

Queríamos ser padres después de la boda, así que medio año antes fui a mi revisión ginecológica para comprobar que todo estaba bien. Como mi seguro es privado pero mi ginecóloga tenía por un lado las consultas y por otro las ecografías, decidí cambiar de doctora. Por comodidad, para que en la misma consulta pudiera hacerme ecografías y citologías. Así que me pidió unas pruebas de sangre y orina y con los resultados me dijo que todo estaba bien, pero al hacerme la ecografía vaginal me dijo que tenía quistes en los ovarios. La verdad que al escuchar la palabra “quiste” me asusté bastante. Nunca había oído hablar de ovarios poliquísticos ni de SOP, y la doctora tampoco entró en explicaciones. Yo estaba aún en shock y no pregunté, porque la vi muy tranquila y no supe reaccionar. Escuché como una voz que retumba ahí afuera que me decía que no pasaba nada, que con tomar píldora anticonceptiva, listo… ¡Entonces de golpe di al botón de STOP y la frené en seco!

Le expliqué que en unos meses tenía previsto buscar el embarazo. “Ah, entonces es mejor que no tomes anticonceptivos ni aunque falten unos meses”, me contestó. Me mandó Inositol, un sobre al día y me dijo: “Es muy probable que tú tardes en quedarte. Así que si en un año no lo consigues, aquí te espero para pasar a la medicación”. Tanta amabilidad me abrumaba, pero es que aún podía superarse: “Ah, una cosa. Si te quedas embarazada, yo no atiendo partos, así que tendrás que ir a otro ginecólogo”. Vaya, pues sí. Como yo no estoy perdida en tema médicos, que al de cabecera ni le conozco porque nunca voy… En fin, le pregunté a ver si al menos podía recomendarme alguno, y me dio un nombre de uno de ese mismo centro de mala gana. En fin, ahí estaba yo, camino de la farmacia con mi palabra en la boca prácticamente, con unos quistes que no sabía si eran cancerígenos o qué, y encima la noticia de que me iba a costar embarazarme… ¡Bien, buen día!

Cuando entré en la farmacia y buscaron Inositol, no encontraron nada. Había varios medicamentos con ese componente, pero como yo no sabía exactamente, me fui de allí. Me metí en ese mundo al que vamos las que estamos perdidas cuando los médicos no han sabido explicarnos ni un carajo: internet. Allí descubrí, efectivamente, que no hay ninguna medicina que se llame ‘Inositol’ como tal, que es un componente que se suele mezclar con vitaminas. Y vi que Ovusitol era lo más parecido a lo que yo necesitaba, ya que regulaba los períodos y encima tenía ácido fólico para ir preparando mi cuerpo. Una cosa menos. Lo compré y empecé a tomar un sobre al día. Además, al tratarse de simples vitaminas, era inocuo y las opiniones en internet bastante positivas.

Pero me quedaba la preocupación del quiste. ¿Cómo se podía quedar la doctora tan pancha después de decirme que tenía varios quistes? ¿Eso en qué me afectaba y cómo se quitaban? Así es como conocí lo que es el Síndrome Ovárico Poliquístico (SOP), en internet y de mala manera. ¿Por qué nunca me lo dijo ningún doctor? Porque claro, ahora entendí mis reglas irregulares, que a veces pasaban varios meses sin manifestarse y luego volvían tan normales… Y que mis hermanas y mi madre las habían tenido iguales. ¿Pero entonces por qué iba a tener problemas para quedarme embarazada? Porque mi madre y mis hermanas no tuvieron ninguno, y sus reglas eran iguales. Es más, mi hermana mediana había tenido además endometriosis, reglas dolorosísimas y desajustes a tope y no tuvo problemas para quedarse… pero bueno, el caso es que la doctora prácticamente había dado por hecho que nos veíamos en un año y medio con nueva medicación…

Como de momento tampoco podía hacer nada, y ya tenía entretenimiento con mis preparativos de boda, fui comprobando con los meses que oye, ¡esto del Ovusitol funcionaba pero fenomenal! Era increíble que con sólo tomar vitaminas, las reglas se me hubieran regularizado como un reloj, ¡sin hormonas de por medio! Un sobrecito por las mañanas y a correr. Algo era algo…

La boda fue civil y muy íntima, pero especial y de blanco igualmente. Después viaje de novios y a disfrutar. Un mes después nos pusimos a la tarea en serio. Y la verdad que lo pasamos genial buscando porque eran vacaciones y así todo se toma mejor. Miré bien mis fechas de ovulación para atinar bien, aunque teníamos unos días muy activos. El primer negativo fue un poco decepcionante por eso, porque habíamos tenido ocasiones más que de sobra. Pero bueno, era el primero.

Pero en la vuelta de vacaciones me vino un poco de ansiedad. Mi situación en el trabajo no era agradable. Con unos turnos que cambiaban ya no por semanas, ¡sino por días! Y unos compañeros haciendo la vida imposible con esto. Necesitaba estabilidad, y a mi deseo de ser mamá se unía el de tener una vida más ordenada. Sí, ya sé que ser mamá no es precisamente sinónimo de orden, pero la maternidad me abría las puertas a pedir un poquito de conciliación en mi empleo. Si a eso sumaba mi ansia por fructificar el amor con mi marido, por tener algo tan nuestro, por besar su carita… ¡me entraba la impaciencia más absoluta! Seguí mirando los días idóneos para buscar. Además tenía en cuenta, gracias a las pelis, las posturas post-coito y hacía meses que me había sacudido la pereza para hacer más deporte y tener una vida saludable. Que nunca se sabe y si no, pues tampoco me iba a venir mal a mí…

Siguiente negativo. Cada vez iba a una farmacia distinta a por los tests, me muero de vergüenza al pedirlos. ¡Ahora ya sé que se compran también por internet! Pero anda que no habré ido yo a farmacias desconocidas a pedir el test mientras miraba el cuello de mi camisa… En fin, nuevo chafón y aquí ya sí que empezaba a mosquearme el tema. Mi marido se lo tomaba mejor porque en el fondo no tenía ninguna prisa ni reloj azuzándole, así que en parte me sentía un poco sola en esto.

¿Sabéis aquel comentario odioso de “relájate y ya verás”? Pues en fin, no sé si fue casualidad o pasó porque sí. Yo tenía mis días calculados para hacerlo y demás, pero el día que había pensado descansar ¡surgió casi sin pensarlo! Y ese día volví a elevar las piernas un buen rato después, contra la pared, y esta vez decidí que, aunque me diera repelús, iba a probar sin ducharme después, quedarme en la cama tumbada después y dormirme…

Y no fue mi imaginación, lo sé, pero en esa calma tumbada en la cama sentí mucho movimiento en mi lado derecho. Y las siguientes noches, volví a sentir unos dolores punzantes en ese lado. Y sabía que podía ser simplemente que estaba ovulando, pero ¡qué raro todo! Estaba ansiosa por que pasaran los días. Lo suficiente para que bajara la regla (o mejor que no) y que el test que me hiciera fuese fiable… Me rumiaba el fracaso de las veces anteriores, las palabras de la ginecóloga cruel, pero por otro lado… ese dolorcillo ovárico era tan raro… Los días pasaron y no sé por qué, pero aunque no me gustaba lanzar las campanas al vuelo, yo me sentía embarazada. Lo sabía. Y me moría de ganas de saberlo, más aún porque no compartí mis sensaciones con nadie, ni siquiera con mi marido. Quería que si salía, tuviera una sorpresa… Así que cuando tuve dos días de retraso, fui a la farmacia (a una, no sé ya a cuál, jajaja) y guardé el test para la mañana siguiente. El plan era claro: levantarme muy temprano, a las 6 de la mañana, y hacérmelo con la primera orina del día.

Sonó el despertador y fui a la tarea. Esperé poco, porque enseguida se marcaron dos rayitas. ¡LO SABÍA! Tampoco creáis que salté o me lancé a despertar a mi marido. En el fondo era confirmación porque, no me digáis por qué, yo ya sentía que estaba embarazada. Y en el momento, me sentí tan en shock que no supe bien qué hacer. ¿Ya? ¿Así, tan pronto? ¿Y ahora qué? ¡Qué miedo! Dudé unos segundos y después me fui a trabajar sin decirle nada. A la vuelta, hice un montaje con su foto, la del papá, y una camiseta que decía: “Voy a ser papá”. Esperé a que viniera y se lo di en un sobre. Lo abrió ¡y alucinó! Le enseñé el test pero no terminaba de fiarse, aunque le expliqué que positivo es positivo siempre… Fuimos a un nuevo ginecólogo y pudimos comprobarlo, ¡íbamos a ser papás! Y aquí termina mi historia de búsqueda, pero comienza mi aventura de ser MADRE.

Muchísimas gracias M. por querer colaborar conmigo, aquí en mamá ríe tienes tu blog para lo que necesites.
¡¿Qué os ha parecido la Historia de M.!? habéis pasado por algo parecido!? Sufres SOP y como M. has logrado ser madre!?. Por favor, déjame un comentario, con este tipo de historias, seguro podemos animar a muchas mujeres en la misma situación.
Y si queréis leer más Historias de Queriendo ser madre, incluida la mía, pincha en el enlace o arriba en la pestaña de la izquierda.

 Y tú ¿te animas a contarnos tu historia?, no lo dudes, enviámela a mamarreir@gmail.com y déjanos emocionarnos contigo. En Cuéntame tu historia para Queriendo ser madre tienes toda la información…¡te espero!

 

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18 comentarios en “Queriendo ser madre. La Historia de M.

  1. Se me han saltado las lágrimas al pensar en el test, la preocupación y la sorpresa a su marido.!!!

    La verdad es que la ginecóloga tiene 0 en tacto. Y desgraciadamente, hay muchos así por el mundo. Y esto hace que nos derrumbemos muchas veces.

    Felicidades!!!! Una historia muy bonita

    Saludos

  2. Vaya explicaciones te dio esa ginecologa,vaya gracia,menos mal que al final fue rápido y lograste ese positivo, es verdad que es una frase odiosa lo de relajate,por que siempre no es solo relajarse,aunque guardar la tranquilidad también viene bien jeje.
    Me ha gustado leerte.
    Besos

  3. Me ha encantado. Desde luego, la ginecóloga lumbrera que fue tan borde se merece un escarmiento. Me alegra mucho que el embarazo llegase tan pronto. Un besito y Carol, mil gracias por comentarme, que ahora sé que a las de WordPress os cuesta bastante.

    • Desde luego que sí, me recuerda a aquel gine que me dijo que yo ni con un milagro lo conseguiría…en fin, que forma de destrozar ilusiones!
      Hija es un poco rollo, sobre todo desde el móvil, pero me gusta lo que escribes e intento tener un ratito para hacerlo desde el PC.

  4. A veces los médicos que son los profesionales que más empatía deberían mostrar con sus “clientes” se comportan como verdaderos zoquetes. Menos mal que ahí está la madre naturaleza para darles un zas en toda la boca. Yo también tuve quistes en los ovarios, con reglas muy irregulares y dolorosas. Estuve tomando la píldora durante mucho tiempo y cuando pensé en quedarme embarazada fui a ver a mi gine para consultar el estado de la cuestión. Me recomendó dejar los anticonceptivos algunos meses antes de iniciar la búsqueda y también me advirtió que, probablemente, me costaría un poco quedarme en estado. Me vino la regla el 28 de abril, el 15 de mayo ya estaba embarazada y ahora mi Mayor tiene tres añazos como tres soles. Ale.

    • Anda otro caso! Me alegra que lo cuentes porque a veces los profesionales nos hunden con una simple expresión. Cuéntame tu historia! Te animas?

  5. Bonita historia, tiene razón todas las historias tienen un algo que las hace especiales.

    Lo de la gine no lo entiendo, tan difícil es explicar las cosas?

    Enhorabuena por ese embarazo!

  6. Cómo se parece tu historia a la mía jeje, aunque la mía tiene un poco más de “intríngulis” de por medio. Me alegro que fuera todo tan rápido y tenga un final tan feliz. Gracias M por contarla.

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