¿Quién dijo que para encontrar dinosaurios había que viajar hasta Jurassic Park? Nosotros los hemos encontrado mucho más cerca, en Santisteban del Puerto, un pueblo de la provincia de Jaén que guarda un pequeño tesoro de más de 230 millones de años.
Y aunque volvimos a casa sin descubrir ninguna especie nueva, sí regresamos con un montón de fotografías, dos niños encantados y alguna que otra rodilla perjudicada. 😂

Una mañana entre dinosaurios
El pasado sábado decidimos acercarnos al Monumento Natural Huellas de Dinosaurios, en Santisteban del Puerto. Lo tenemos relativamente cerca de casa y, aunque habíamos leído algunas opiniones poco favorables sobre su estado de conservación, teníamos ganas de conocerlo.
Y menos mal que fuimos, porque pasamos una mañana estupenda.
Además, nos acompañó un tiempo casi primaveral. A pesar de estar ya en otoño, hacía un sol espléndido y el suelo estaba cubierto de hojas caídas de los árboles, lo que hacía que el entorno estuviera especialmente bonito.
Nada más llegar, las reproducciones de dinosaurios repartidas por el recinto llamaron la atención de los niños.
Especialmente de mi ojos azules, que con sus cuatro años está en plena etapa de fascinación por estos animales. Lo mejor era escucharlo identificar unos y otros. ¡Se sabía sus nombres! Y allí estaba él, tan feliz, pasando de un dinosaurio al siguiente, casi sin hacer caso de los columpios.

Mi rubio, por su parte, decidió tomarse la visita de otra manera.
Con sus catorce años, podría haberse limitado a acompañarnos, hacerse un par de fotografías y poco más. Pero no. Él prefirió vivir su propia aventura jurásica: trepar, posar, intentar conquistar dinosaurios y acabar, según sus propias palabras, dejándose las rodillas en el intento.

¡Y es que no sé quién disfrutó más de los dos! 😂
Entre unas cosas y otras, las fotografías y las risas, se nos pasó la mañana volando.
Unas huellas de más de 230 millones de años
Pero lo verdaderamente importante de este lugar no son las reproducciones de dinosaurios, sino las huellas fósiles que se conservan allí.
El yacimiento cuenta con 24 huellas, conocidas como icnitas, impresas sobre materiales del Triásico hace más de 230 millones de años.
Su importancia es tal que fue declarado Monumento Natural de Andalucía en 2001.
Las huellas pertenecen a antiguos vertebrados bípedos y presentan unas características muy particulares que han despertado el interés de los investigadores. De hecho, la identificación exacta de los animales que las dejaron no es una cuestión completamente resuelta.
Pensar que hace tantísimos millones de años unos animales caminaron por aquel lugar y que sus pisadas han llegado hasta nuestros días resulta fascinante.

Las huellas se encuentran protegidas dentro de una construcción acristalada. Durante nuestra visita, la puerta estaba cerrada, así que tuvimos que observarlas desde el exterior.
Habíamos leído comentarios que hablaban de cristales rotos, muy sucios o que impedían ver las huellas. Sin embargo, nosotros no encontramos esa situación. Los cristales estaban enteros y, aunque tenían la suciedad normal de estar a la intemperie, permitían observar el yacimiento.
Eso sí, nos habría encantado poder acceder al interior para contemplarlas mejor y conocer más detalles sobre su historia.

¿Qué encontramos durante nuestra visita?
Además del yacimiento, hay varias reproducciones de dinosaurios de gran tamaño repartidas por una zona al aire libre.

Y, aunque están expuestas al sol, la lluvia y el paso del tiempo, la verdad es que nos sorprendió encontrarlas en un estado bastante aceptable. No vimos figuras rotas ni grandes desperfectos.
También hay árboles, mesas de pícnic y un pequeño parque infantil.
Los columpios, eso sí, necesitan algo más de atención. Mi ojos azules apenas les hizo caso, porque estaba demasiado ocupado con los dinosaurios, pero quiso probar el tobogán y su superficie de plástico estaba bastante deteriorada, con fibras que sobresalían y que nos hicieron desconfiar de su seguridad.
Por lo demás, el entorno resultaba agradable, especialmente con los colores del otoño.
Es un lugar donde se puede pasar un rato entretenido, hacer fotografías y aprovechar para tomar una merienda en las mesas que hay repartidas por el recinto.
Eso sí, conviene llevarlo todo de casa: durante nuestra visita no encontramos ningún establecimiento abierto donde comprar comida o bebida, ni aseos disponibles para los visitantes.
No es un parque temático ni un museo interactivo. Es importante tenerlo claro para no llevarse una idea equivocada.
Tampoco es una visita que necesite muchas horas. Pero si a vuestros pequeños les gustan los dinosaurios, seguramente disfrutarán de un buen rato recorriendo el recinto.
Una maravilla de Jaén que merece más atención
Y aquí viene la parte que nos dejó una sensación un poquito agridulce.
Porque disfrutamos mucho de la visita y encontramos el recinto mejor de lo que esperábamos después de leer algunas opiniones, pero también nos dio pena comprobar que un lugar con tanta importancia y tantas posibilidades no parece estar aprovechado como podría.
Junto al recinto hay un restaurante bastante grande y bonito que encontramos aparentemente cerrado. También vimos otro edificio sin actividad visible, que creemos que podría estar relacionado con un centro de interpretación, y una zona donde parecían haberse iniciado obras.
Desconocemos la situación actual de esas instalaciones y si existe algún proyecto para ponerlas en funcionamiento.
También nos llamó la atención que la entrada al recinto, junto a la zona de aparcamiento, presentaba algunos residuos alrededor de los contenedores. No es precisamente la mejor primera impresión para un monumento natural.
Y es una pena, porque este lugar tiene muchísimo potencial.

Imaginad un centro de interpretación donde los niños pudieran descubrir cómo se forman los fósiles, participar en pequeños talleres, aprender a identificar huellas o jugar a ser paleontólogos por un día.
Con unas instalaciones cuidadas, algunas actividades educativas y una mejor puesta en valor del yacimiento, podría convertirse en un lugar de referencia para las excursiones familiares y escolares.
Porque no estamos hablando simplemente de unas figuras de dinosaurios colocadas junto a una carretera.
Estamos hablando de un hallazgo paleontológico excepcional, de un monumento natural protegido y de una parte del patrimonio de nuestra provincia.
Y yo, que soy muy de mi tierra y me encanta descubrir y enseñar los rincones de Jaén, no puedo evitar pensar en lo mucho que tenemos y en lo importante que es aprender a valorarlo y cuidarlo.
A veces nos empeñamos en buscar maravillas a cientos de kilómetros sin darnos cuenta de las que tenemos a la vuelta de la esquina.
Y reivindicar nuestro patrimonio también significa desear que estos lugares reciban la atención y el reconocimiento que merecen.
Información práctica para visitar las huellas de dinosaurios
Si os apetece organizar una excursión, os dejamos algunos datos que pueden resultar útiles.
¿Dónde están?
El Monumento Natural Huellas de Dinosaurios se encuentra aproximadamente a un kilómetro de Santisteban del Puerto, en la carretera A-312, punto kilométrico 51,3, en la provincia de Jaén.
¡Atención a la entrada!
El recinto está junto a la carretera y, aunque está señalizado, es fácil pasarse el acceso si no vais pendientes.
¡Nosotros sabíamos dónde estaba y aun así nos lo pasamos! 😂
Por suerte, Santisteban del Puerto está muy cerca y pudimos dar la vuelta en una rotonda para regresar sin mayor problema.
¿Qué se puede ver?
Las huellas fósiles protegidas, varias reproducciones de dinosaurios, una pequeña zona de juegos infantiles y espacios de descanso con mesas.
¿Cuánto tiempo necesitamos?
No es una visita larga. Podéis dedicarle un rato o una mañana tranquila si vais con niños, queréis hacer fotografías y aprovechar para merendar.
¿Hay que llevar comida y bebida?
Es recomendable. Durante nuestra visita no había ningún establecimiento abierto donde comprar algo, ni encontramos aseos disponibles.
¿Se puede ir con niños pequeños?
Sí, aunque conviene supervisarlos, especialmente en la zona de juegos, y comprobar el estado de las instalaciones antes de utilizarlas.
¿Hay que reservar?
Nosotros accedimos libremente a la zona exterior. La construcción que protege las huellas estaba cerrada, por lo que las observamos a través de los cristales.
¿Merece la pena visitar las huellas de dinosaurios de Santisteban del Puerto?
Nosotros creemos que sí.
No esperéis un gran parque temático ni una visita para todo el día, pero sí un lugar curioso donde conocer un yacimiento extraordinario y disfrutar de un rato diferente en familia.
Y, sobre todo, no dejéis que algunas opiniones negativas os quiten las ganas de conocerlo. Al menos durante nuestra visita, encontramos las reproducciones de dinosaurios y los cristales del yacimiento en mejor estado del que esperábamos.
Ojalá algún día podamos volver y encontrar todas esas instalaciones funcionando, con un espacio que ayude a comprender la importancia de las huellas y permita disfrutar todavía más de la visita.

Mientras tanto, nosotros nos quedamos con una mañana llena de risas, un pequeño apasionado de los dinosaurios, un adolescente que se dejó las rodillas conquistándolos y la satisfacción de haber descubierto otro rincón de nuestra tierra.
Porque Jaén tiene muchísimo que enseñar. Y nosotros todavía tenemos mucho que descubrir. ❤️
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